sabato 11 giugno 2011

¿MI CEREBRO CREA MI MUNDO?

Hasta ahora lo decían los iluminados, los meditadores y los sabios; ahora también lo dice la ciencia: parece que son nuestros pensamientos los que, en gran medida, han creado y crean continuamente nuestro mundo.

«Hoy sabemos que la confianza en uno mismo, el entusiasmo y la ilusión tienen la capacidad de favorecer las funciones superiores del cerebro. La zona prefrontal del cerebro, el lugar donde tiene lugar el pensamiento más avanzado, donde se “inventa” nuestro futuro, donde valoramos alternativas y estrategias para solucionar los problemas y tomar decisiones, está tremendamente influida por el sistema límbico, que es nuestro cerebro emocional. Por eso, lo que el corazón quiere sentir, la mente se lo acaba mostrando».


Lo afirma el doctor Mario Alonso Puig quien es Médico Especialista en Cirugía General y del Aparato Digestivo, Fellow de la Harvard University Medical School y miembro de la New York Academy of Sciences y de la Asociación Americana para el Avance de la Ciencia. 

Parece entonces que no estamos tan determinados por nuestro cerebro como afirma el “padre” de la neurociencia cognitiva Michael S. Gazzaniga, sino que hay un espacio, una grieta entre la mente y el corazón, es decir: hay una distancia entre mi condición cerebral y mi “yo”.

Se puede ahora entender porque Santiago Ramon y Cajal, premio Nobel de Medicina en 1906, pudo decir una frase tremendamente potente que en su momento muchos tomaron por una metáfora. Hoy en día, el avance de la investigación en el campo neurocientífico parece considerar la afirmación de Ramon y Cajal en sentido literal: «Todo ser humano, si se lo propone, puede ser escultor de su propio cerebro».

Así que nunca hay que dejarse vencer por el determinismo, el ser humano, lo sabemos muy bien, puede ir más allá de su biología con su intencionalidad abierta al absoluto, al trascendente. El hombre se reconfirma un “horizonte-vertical”.  

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