¿Por qué Coca-Cola vende más que Pepsi? ¿Por qué los colores amarillo y rojo de algunos negocios de hamburguesas nos atraen tanto?
Preguntas como estas probablemente podrían haber tenido interpretaciones económicas, sociales y psicológicas válidas hace 50 años.
Hoy en día la globalización de la investigación neurobiológica y la capacidad tecnológica de poder visualizar las zonas de nuestro cerebro parece proporcionar respuestas más acertadas al problema de las decisiones que el hombre realiza en el campo económico.
