sabato 5 luglio 2014

Antropología y Neurobioética - 1

Participantes de la Universidad UPAEP
de Puebla (México) con el prof. Carrara
La persona humana frente al desarrollo de las neurociencias
Prof. P. Alberto Carrara, L.C.
Profesor de Antropología filosófica y Neuroética – Coordinador del Grupo de Investigación en Neurobioética (GdN) Universidad Regina Apostolorum  (Roma), Fellow de la Catedra UNESCO en Bioética y Derechos Humanos

Roma, viernes 27 de junio de 2014


Esquema de la ponencia:
Introducción: del “neuro-centrismo” a la “neuro-manía”
La Neurobioética: una breve narrativa histórica
De la Neurociencia a la Neurobioética
Un ámbito peculiar de la Neurobioética: el “Trans-Post-Humanism”
La Neurobioética: ¿el nacimiento de una nueva antropología?
La conciencia humana: la frontera antropológica más investigada por las neurociencias
La persona humana a la luz de la era neuro-céntrica
Algunas conclusiones


Presentación en Prezi realizada por el prof. Carrara

Introducción: del “neuro-centrismo” a la “neuro-manía”

Una premisa.
En esta tarde quisiera presentarles, en primer lugar, el panorama del origen y desarrollo de una nueva disciplina denominada con el neologismo Neuroética o Neurobioética, añadiendo los avances más significativos de estos últimos anos a la vídeo-conferencia magistral que impartí el 6 de diciembre de 2012 con ocasión del Octavo Congreso Nacional y Quinto Internacional promovido por la Academia Nacional Mexicana de Bioética que llevaba como título: La Bioética. Su praxis clínica: reflección y acción [1].

Como veremos, desde una peculiar perspectiva, la así llamada Neurobioética se caracteriza y se determina por ser una temática emergente tanto dentro, como fuera de los confines clásicos de la Bioética fundada canónicamente en el 1970 por el oncólogo Potter.


Tras una introducción, que aborda la primera parte del título de mi relación, es decir,  la Neurobioética, en la cual pretendo subrayar las “dos premisas” que dan razón al “nacimiento” de esa nueva disciplina científica: de un lado, el “Neuro-centrismo” contemporáneo y, de la otra vertiente, la así llamada “Nauro-manía”. Después de haberles ilustrado una breve narrativa histórica de la neurobioética, centraremos nuestra atención a dos sectores concretos y emergentes de la aplicación al ser humano de la neurociencia y de la neuro-tecnología: el así denominado “Trans-Post-Humanism” o potenciamiento cognitivo humano y, en segundo lugar, me centraré en el sector muy probablemente más investigado por las neurociencias con relación a las características peculiares del ser humano, me refiero a ámbito de la conciencia. Creo que la exposición de algunos ejemplos en este sector de la reflexión neurobioética resultan muy valiosos en aquella reformulación y ampliación, en el sentido de integración, del concepto clásico de “persona humana”, central en cualquier ámbito y contexto del vivir y del actuar, más aun en el campo de la psiquiatría y de las neurociencias contemporáneas.

El origen de la Neurobioética se puede entender considerando la narrativa histórica, es decir, el progreso que hubo en la aplicación al hombre de los descubrimientos neuro-científicos, así que en su mismo origen están las pautas de su desarrollo actual.

Con el término Neurociencia, o al plural Neurociencias (que subraya más, según yo, su aspecto intrínsecamente interdisciplinar), quiero entender y quiero referirme, tanto a la ciencia biológica que analiza la morfología y fisiología de las estructuras que forman parte del sistema nervioso, como a todas las conexiones y comunicaciones del tejido neural, de su enfermar, de su fisiopatología, pero también de su regeneración y reestructuración (véase el concepto de plasticidad neuronal).

En su artículo titulado: Neuroética como neurociencia de la ética, el doctor Jorge Alberto Álvarez Díaz del Departamento de Atención a la Salud, Universidad Autónoma Metropolitana, Unidad Xochimilco, de México D.F., subrayaba que «el desarrollo que han tenido las neurociencias ha avanzado de una manera rápida y espectacular» y que «puntos clave para ello son la introducción de las técnicas de neuroimagen funcional y el empuje del proyecto “década del cerebro”. Este desarrollo también ha permitido que surjan nuevas disciplinas como la neuroética» [2].


El doctor Álvarez Díaz propuso una subdivisión de las personas que se ocupan de neuroética en tres distintos grupos: en un extremo están los neurorreduccionistas, siguen los neuroescépticos, y al otro extremo están los neurocríticos. Cada grupo tiene diferentes posturas de lo que es la neuroética, cada uno con varios alcances y limitaciones en sus propuestas. Según Álvarez Díaz, la neuroética es una disciplina que antes del año 2002 se entiende en exclusiva como una ética de la neurociencia (EN, una rama de la bioética) y, a partir de esa fecha, se entiende también como una neurociencia de la ética (NE, una nueva disciplina).

El neurorreduccionismo propone que toda la vida ética tiene una base cerebral que determina los actos éticos, el neuroescépticismo argumenta que no se puede considerar la neurociencia como una función normativa y el neurocriticismo considera que los avances neurocientíficos no se pueden ignorar y se deben tomar en cuenta de algún modo para la elaboración de las teorías éticas.




[2] Álvarez-Díaz, José Alberto.Neuroethics as the neuroscience of ethics”, Rev Neurol, 57, 8, (16 de octubre 2013), pp. 374-382.

Nessun commento:

Posta un commento